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El patinete eléctrico, el gps y el entrenador personal…

 

Cada día buscamos la forma para hacer la vida más fácil, más sencilla, más rápida, más cómoda y aunque lo pueda parecer no siempre tomamos las mejores elecciones. El caso del gps es un claro ejemplo del anti entrenador personal, no como el entrenador personal en el que posiblemente estás pensando, si no en aquel que de verdad nos ayuda a “agilizar”, a “usar”, nuestras capacidades en este caso cognitivas.

Cuantos de nosotros ya nos olvidamos de planificar las rutas que vamos a hacer para un viaje, para un pequeño desplazamiento o para una cita puntual. Sabemos “más o menos” por donde iremos, cómo llegaremos…y a la hora de la verdad si no hacemos caso exacto al dichoso programa terminamos dando más vueltas que en trayectos previos cuando éramos nosotros mismos quienes tomábamos las decisiones de donde ir y por donde.

Muchos de los adelantos que de verdad parecen un progreso… ¿cuanto nos ayudan o nos perjudican? Otro ejemplo es la agenda del teléfono móvil… ¿cuantos números recuerdas? Posiblemente los mismos que ya recordabas antes de que esta tecnología llegase para no salir de nuestros bolsillos.

El ejemplo más de moda a día de hoy que ha llegado con mucha fuerza con esto de la contaminación, la circulación, el aparcamiento y las restricciones de movilidad que nos está imponiendo es el del patinete eléctrico. O mucho mejor su versión tradicional, el “patinete”.

Lo que parece que es una ventaja para la movilidad y la diversión se queda a medio camino de lo que además podría ser un ventaja espectacular para nuestra salud. Posiblemente no hay un “cacharro” para desplazarnos que reuna todas estas ventajas: movilidad, economía y de para la salud. Como decía no hace demasiado Juan Antonio Corbalán “no hay medida tan efectiva y barata para la salud como el ejercicio físico”. Casi casi un entrenador personal a precio de ganga.

Vamos a recordar las virtudes de lo que hasta ahora se ha considerado un juguete de niños que gracias a la llegada de los eléctricos se empieza a ver no solo entre los más pequeños. ¿O no te has dado cuenta que de que a medida que las calles se llenan de los eléctricos también están a apareciendo los patinetes tradicionales?

– La principal ventaja es la sencillez en su uso, casi no requiere aprendizaje, si puedes caminar puedes usarlo. Mucho más fácil que montar en bicicleta o patinar.

– Es muy seguro y sencillo al usar las manos como punto de control al manillar. Aunque no estaría de más contar con la seguridad extra del casco.

– Cardiovascularmente puede ser tan sencillo o tan exigente como decidas…y según la prisa que tengas.

– Muscularmente hablando parece para niños, pruébalo… en un solo minuto notarás que estás en mucha peor forma de lo que pensabas. Que la pierna de apoyo se cansa de forma aceptable en su parte anterior y que el glúteo trabajarán mucho más de lo que pensabas. Y la pierna de impulso hace un trabajo considerable en su parte posterior.

Por tanto el patinete lo podemos incluir dentro del grupo de actividades unilaterales y por tanto requiere una acción más, la de ir cambiando la posición de las piernas para hacer un entrenamiento simétrico. Puedes hacerlo según varios criterios, 3-4 impulsos y cambio, un minuto y cambio…todo estará en base a la intensidad a la que te muevas: más intensidad mayor brevedad en casa posición. Y precisamente este cambio de apoyo de piernas incluye en el último aspecto denostado por el gps con el que comenzábamos: el cognitivo.

¿Puede el aspecto cognitivo mejorar con una actividad tan sencilla como usar un patinete? Por supuesto que lo hace. Piensa en la coordinación que necesitas para “pilotarlo”, aunque es sencilla es muy diferente a tus actividades habituales. El equilibrio es simple también pero nada que ver con ir caminando y a esto añadimos la necesidad de atención e improvisación sobre todo lo que hay alrededor, personas, niños, bicis, semáforos, otros patinetes…etc. etc.

¿La única pega? Que la versión eléctrica aunque nos hace llegar antes minimiza en gran medida todos los valores positivos. Y además en breve no podrás ni usarlo por las aceras… Te recomiendo que te olvides de las versiones de alquiler “compartidas”. Pruébalas para disfrutar y engancharte, pero decide pronto comprar un patinete tradicional para tus desplazamientos cortos.

Si no te ves muy suelto…solo un consejo más: ¿qué tipo de freno?. En el tradicional sueles necesitar “pisar” la protección de la rueda trasera pero ya todas las marcas también tienen modelos de freno en el manillar como todas las bicicletas.

¿Sigues viendo difícil eso de las dos ruedas? Puedes usar un patinete Trikke, mismo concepto, igual de plegable, de sencillo y de beneficioso que el patinete normal pero con una tercera rueda que lo hace aún más estable.

¡Ah! Los patinetes tradicionales pesan muchísimo menos que los eléctricos, no son un engorro para nada…

Y si, para terminar, lo de siempre… ¿gastaré calorías? Pues claro que si, es verdad que no muchas más que caminando a paso alegre. Piensa que no deja de ser una actividad suave pero pon en la balanza la cantidad de valores positivos que te hemos descrito hoy. Además recuerda que Carmen Maura “tacita a tacita”…se compró unos pendientes…

Anímate, pruébalo y aprovecha todas sus ventajas cardiovasculares, musculares y cognitivas.

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