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El ritmo cardiaco máximo.

El ritmo cardiaco se refiere al trabajo cardiaco, al número de veces que el corazón se contrae, bombea, lo que todos conocemos como pulsaciones.

El ritmo cardiaco es la muestra más significativa con la que podemos valorar la intensidad del trabajo que estamos haciendo desde el punto de vista cardiovascular.

Existen dos formas de medirlo mientras hacemos ejercicio:

– Una de ellas es la original, cuando nadie sabía que es esto de un entrenador personal, y aunque cada vez se usa menos es muy fiable con muy poco entrenamiento: paramos y poniendo el dedo sobre una arteria, en la muñeca o el cuello generalmente, contamos el número de veces que el corazón bombea durante un minuto.

– La otra y cada día más habitual es el uso de un pulsómetro. Llevamos una cinta con un receptor en el pecho y en la muñeca un reloj nos indica cuantas veces bombea nuestro corazón, el ritmo cardiaco. Tiene la ventaja de que no debemos parar para contar y es más fiable. La banda en el pecho está comenzando a ser sustituida por unos receptores luminosos que suelen estar en contacto con nuestra piel y situados en la parte posterior de los relojes. Pocas son las marcas que por ahora lo incluyen pero poco a poco están llegando con los “smartwatches”, o relojes inteligentes.

El ritmo cardiaco máximo se refiere al número de veces que el corazón se puede contraer por minuto de una forma segura, sería el cuenta revoluciones de nuestro corazón.

Es distinto según nuestra edad y existen varias fórmulas para conocerlo, la más extendida es la del siguiente cálculo:

220 – EDAD = RITMO CARDIACO MÁXIMO.

Si por ejemplo tuviésemos 20 años nuestro ritmo cardiaco máximo sería de 200 pulsaciones por minuto. Esto sería el “máximo”, el 100% la cifra que nunca debemos superar, y evidentemente debemos trabajar a un % de ese máximo.

Hace no mucho leía una entrevista al jefe del equipo médico que comenzó a emplear esta fórmula cuando trabajaban en la universidad de Berkeley: “Surgió por la necesidad de comparar estadísticamente las intensidades del trabajo de entrenamiento de rehabilitación con accidentados cardiovasculares”, “Cada vez que nos reunimos todos los miembros de aquel equipo médico no podemos dejar de sonreír cuando recordamos como ha cuajado en el ámbito deportivo aquella fórmula pensada para la rehabilitación”, “todas las máquinas de fitness, bicicletas, cintas, etc. lo utilizan como referencia y estaba pesado para enfermos…”

Y así es. Hace unos años tanto preparadores físicos como entrenadores personales, usábamos,  el  “test del habla”, aquel que recomienda hacer ejercicio a una intensidad moderada que te permite hablar pero no con facilidad, debes sentir que tienes que callar para respirar… Después pasamos al uso de pulsómetros, donde nos encontramos ahora mismo. Desde los originales con hilos a los de la banda pectoral. Con frecuencia propias para no tener interferencias del que usa la persona con la entrenamos. Con GPS, conexiones los tablets, teléfonos…

Y ahora comienza la nueva época, pero en cualquier caso una muy buena recomendación es visitar un centro de medicina del deporte para conocer nuestro ritmo cardiaco máximo y las cifras exactas en las que deberíamos estar moviéndonos según cual sea nuestro objetivo.

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