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La epidemia de obesidad amenaza la salud.

Obesidad y salud

La obesidad está alcanzando proporciones epidémicas, afectando a un número creciente de personas, tanto en los países industrializados como en desarrollo. Perjudica la salud de los seres humanos, aumentando la incidencia de enfermedades del corazón, cáncer de mama y de colon, artritis, y diabetes de adulto. En Estados Unidos, el Centro de Control de las Enfermedades (CDC) estima que 300.000 estadounidenses mueren cada año por enfermedades relacionadas con la obesidad.

La reducción de la obesidad tradicionalmente se ha centrado en la reducción de la adsorción de calorías a través de las dietas, a pesar de la evidencia creciente de que la falta de ejercicio también es un importante factor de la obesidad. Con sistemas metabólicos desarrollados durante 4 millones de años de esfuerzos en la caza activa y en la recolección, muchas personas no pueden mantener el peso corporal sin ejercicios regulares.

Por primera vez en la historia, la mayoría de los adultos superan el peso ideal. En Estados Unidos, el 61% de todos los adultos padecen de sobrepeso. En Rusia, la cifra asciende al 54%; en el Reino Unido al 51%; y en Alemania al 50%. En Europa más de la mitad de los adultos entre 35 y 65 años de edad tienen sobrepeso.

El número de personas con sobrepeso también está creciendo en los países en desarrollo. En Brasil, por ejemplo, el 36 por ciento de la población adulta tiene sobrepeso, y en China el 15%. 

No sólo hay más personas con sobrepeso, sino que además este alcanza niveles sin precedentes. En Estados Unidos, la obesidad entre los adultos aumentó un 50% entre 1980 y 1994. Entre los estadounidenses, el 20% por ciento de los hombres y el 25% de las mujeres tienen más de 13,6 kilogramos de sobrepeso. Los estudios en China mostraron que durante los años de prosperidad entre 1989 y 1992, el porcentaje de adultos con exceso de peso pasó del 9% al 15%. 

La obesidad juvenil crece rápidamente. En Estados Unidos, donde por lo menos 1 de cada 10 jóvenes de 6 a 17 años de edad tienen sobrepeso, la incidencia de la obesidad entre los niños se ha más que doblado durante los últimos 30 años. La obesidad juvenil no sólo se traduce en obesidad de adulto, sino que también ocasiona cambios metabólicos que hacen que la enfermedad sea difícil de tratar en la madurez. 

La obesidad se concentra en las ciudades. A medida que las sociedades se urbanizan y las personas adoptan estilos de vida sedentarios, aumenta la obesidad. En China e Indonesia, el porcentaje de personas obesas en las ciudades es el doble que en el campo. En el Congo, la obesidad es seis veces más alta en las ciudades. 

En un Cuaderno del Worldwatch, Desnutridos y Sobrealimentados, Gary Gardner y Brian Halweil señalan que el número de personas con sobrepeso asciende a 1.100 millones, cifra equivalente al de personas desnutridas y con peso insuficiente. Peter Kopelman de la Royal London School of Medicine, resume el pensamiento de la comunidad médica: “La obesidad no debe ya considerarse sólo como un problema estético que afecta a ciertos individuos, sino como una epidemia que amenaza el bienestar global.” 

El daño que la obesidad causa a la salud adquiere muchas formas. Además de las enfermedades señaladas, el mayor peso aumenta la presión sanguínea. También eleva la presión sobre las articulaciones, causando dolores lumbares. Los obesos tienen cuatro veces más probabilidades de sufrir diabetes que aquellos que no lo son. 

A medida que aumenta el peso, baja la esperanza de vida. Analizando esta relación para los estadounidenses entre 30 y 42 años, un amplio estudio constató que el riesgo de muerte en un periodo de 26 años aumentó un 1 por ciento por cada 0,45 kg de peso adicional. 

Los 300.000 estadounidenses que se estima que mueren prematuramente como resultado cada año del sobrepeso, están acercándose a los 400.000 que mueren prematuramente por fumar. Pero hay una diferencia. El número de cigarrillos fumado por persona en Estados Unidos está descendiendo, y se ha reducido en un 42% entre 1980 y1999; mientras que la obesidad ha aumentado. Si siguen las tendencias actuales, es sólo cuestión de tiempo el que las muertes ocasionadas por la obesidad superen a las relacionadas con el hábito de fumar. 

El aumento del peso es el resultado de consumir más calorías de las que se queman. Con la modernización, ha aumentado la ingesta de calorías. Durante las últimas dos décadas, el consumo de calorías en Estados Unidos ha aumentado casi un 10% para los hombres y 7% para las mujeres. Las dietas modernas son ricas en grasa y azúcar. Además de los azúcares presentes en los alimentos, la dieta media estadounidense incluye hoy 20 cucharaditas de azúcar diarias, en su mayoría en bebidas y alimentos preparados. Desgraciadamente, las dietas en los países en desarrollo, sobre todo en las áreas urbanas, van en la misma dirección. 

Mientras aumenta la adsorción calórica, disminuye la práctica de ejercicio. Las últimas investigaciones revelan que el 57% de los estadounidenses hacen ejercicio sólo de forma ocasional o nunca, un número que se corresponde estrechamente con el porcentaje de la población con sobrepeso. 

La modernización económica ha eliminado sistemáticamente el ejercicio de nuestras vidas. Los trabajadores van en automóvil de su casa a las oficinas o fábricas, conduciendo literalmente de puerta a puerta. Los automóviles han eliminado el caminar y el ir en bicicleta. Los ascensores y escaleras mecánicas han reemplazado a las escaleras. El tiempo libre se emplea en ver televisión. En el Reino Unido, las dos variables de estilo de vida que se correlacionan estrechamente con la obesidad son la televisión y la propiedad de un automóvil.

Los niños que ven televisión cinco o más horas diarias probablemente tienen cinco veces más probabilidades de padecer sobrepeso que aquellos que la ven menos de dos horas diarias. El tiempo empleado en juegos de ordenador o en navegar por Internet en lugar de jugar al aire libre, también contribuye al aumento de la obesidad. 

Un impulso común de aquellos con sobrepeso es ponerse a régimen e intentar reducir el consumo de calorías al nivel de uso. Desgraciadamente, esto es fisiológicamente difícil dado el consumo de calorías anormalmente bajo asociado con nuestros estilos de vida sedentario. El 95% de los estadounidenses que intentan lograr un peso saludable sólo por la dieta fracasan. 

Otra manifestación del fracaso de la dieta es el número de personas cada vez mayor que se hacen la liposucción para quitarse la grasa del cuerpo. Acudir a este procedimiento quirúrgico arriesgado que literalmente aspira la grasa debajo de la piel, es una último recurso desesperado para aquellos cuyas dietas han fallado. En 1998, hubo unos 400.000 procedimientos de liposucción en Estados Unidos.

Para muchas personas con sobrepeso, lograr un peso saludable depende de la reducción del consumo de calorías y de la quema de más calorías a través del ejercicio. Metabólicamente, somos cazadores-recolectores. Dada nuestra herencia, el ejercicio puede ser un imperativo genético. 

Restaurar el ejercicio en nuestras vidas diarias no será fácil. Las ciudades de hoy, diseñadas para los automóviles, nos llevan a una eliminación del ejercicio que amenaza la vida. Nuestra salud depende de crear barrios que promuevan el caminar, andar en bicicleta y correr. 

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